domingo, 12 de septiembre de 2010

Arquitectura para el futuro.

ARQUITECTURA
DISEÑOS PARA EL FUTURO

El mundo esta experimentando una absoluta revolución arquitectónica. Toda una nueva generación de arquitectos (Alejandro Zahera, Jacques Herzog, César Pelli, Zaha Hadid, Rem Koolhaas...) se une a los ya consagrados (Jean Nouvel, Santiago Calatrava, Norman Foster, Tadao Ando, David Fisher, Frank Gehry...) para repartir por todo el planeta cientos de proyectos, desde la originalidad a la total extravagancia. Todas las grandes ciudades aspiran a incluir en su paisaje los llamados "edificios emblemáticos", que doten a las urbes de proyección internacional. Se abren concursos de ideas y se contrata a los más famosos o los más originales. Todo esto lleva acarreado el típico "debate arquitectónico", ya que estos proyectos son de todo menos discretos. La ubicación de los edificios, los elevados presupuestos, su estética, su sostenibilidad ecológica, son elementos que abren fuertes discusiones en muchas ciudades, que pueden acabar con el fin del proyecto. Varios elementos determinan estos proyectos:

SOSTENIBILIDAD. Aunque este elemento no es tan importante en algunos lugares, es muy valorado, en un planeta alarmado por el cambio climático. Las energías renovables son un elemento sustancial a tener en cuenta.
EFECTISMO Y VANGUARDIA. Los proyectos buscan llamar la atención y convertirse en simbólicos, y los arquitectos lo saben. Desde hoteles flotantes hasta rascacielos giratorios, todo parece ya posible.
MEGALOMANÍA. En este momento, al menos cuatro proyectos en tres continentes aspiran a coronar el rascacielos más alto. Después del trauma del 11-S en Nueva York, el rascacielos no parece verse muy afectado y sigue siendo el proyecto preferido. Los actuales arquitectos han olvidado las enseñanzas de los clásicos. No por ser más grande un edificio, es más espectacular.
INNOVACIÓN TÉCNICA Y MATERIAL. Los materiales están siendo renovados, superando el tradicional paquete de hormigón y metal. Las nuevas técnicas permiten elevar grandes estructuras que son mucho más ligeras de lo que parecen.
SENSIBILIDAD SOCIAL. Algunos de estos "mega- proyectos" más caros, se plantean en países pobres, cuya población no tiene garantizado el acceso a una vivienda digna. Este debate siempre está presente. El proyecto de un enorme rascacielos en Calcuta, fue derribado por el contraste con un entorno lleno de infraviviendas. Existen proyectos muy interesantes para los desarrollos urbanos, pero suelen resultar poco atractivos para los políticos que quieren "vender" la imagen de su país en los mercados financieros. Vale más un rascacielos potente que un barrio de vivienda protegida.

La arquitectura contemporánea se adentra en el siglo XXI con proyectos innovadores, de carácter futurista, pero también propuestas pequeñas para solucionar museos o zonas urbanizables. Las exposiciones universales (como la de Sanghay) muestran un catálogo de nuevas propuestas arquitectónicas que representan con orgullo a sus países respectivos. Nuevas potencias como China, India, Brasil, Kazajstán, Malasia o Emiratos Árabes, están a la cabeza en la renovación arquitectónica. La ciudad de Dubai, junto al Golfo Pérsico, está acumulando gran cantidad de proyectos, excéntricos y algo megalomaniacos. Ya tienen el rascacielos más alto del mundo (Burj Khalifa, 631 metros), pero además aspiran a construir los hoteles y zonas comerciales flotantes más espectaculares del Mundo. Estas nuevas "potencias constructoras" no están exentas de críticas, debido al enorme gasto que supone elevar estos edificios, teniendo en cuenta que una buena parte de su población no tiene garantizado el acceso a una vivienda digna. En China, el contraste entre las megalópolis futuristas de la costa y el interior es enorme. Existe todavía una China rural donde las viviendas se construyen con adobe y tapial, siendo arrastradas por la inundaciones cíclicas.
Es muy fácil encontrar en internet cientos de proyectos, algunos a punto de ser acabados, otros en fase de diseño, y otros que parecen imposibles de ser llevados a cabo. Estos son unos pocos ejemplos.

ARCHIPIÉLAGO FEDERACIÓN. Erick Van Egeraat.
La ciudad rusa de Sochi, situada junto al Mar Negro, será la sede de los Juegos Olímpicos de Invierno 2014. Entre los proyectos, destaca esta ciudad flotante del holandés Egeraat. Esta inspirada en los archipielagos artificiales que ya se han construido en Dubai. Tendría una superficie de 330 hectáreas para dar cabida a 25.000 personas. La mayor parte se dedicaría a hoteles y zonas comerciales. El complejo, visto desde arriba, tiene la forma del mapa de la Federación Rusa. El proyecto será llevado a cabo por empresas japonesas, expertas en la construcción de edificios en zonas sísmicas. Hay que recordar que el sur de Rusia y la zona del Caúcaso, es una de las más pobres del país. Los precios de las pocas viviendas que se levanten sobre el complejo serán disparatados, como ha reconocido el propio arquitecto.

CHICAGO SPIRE. Santiago Calatrava.
La ciudad de Chicago inventó los rascacielos. Y en el siglos XXI no se va a quedar atrás. El valenciano Santiago Calatrava ha diseñado un rascacielos de 610 metros, que aspira a ser el segundo más alto del mundo. Se espera su inauguración para el año 2010. El enorme edificio tiene una forma helicoidal, como si se retorciera sobre si mismo. Su coste es disparatado (2.800 millones de dólares). Para su diseño, Calatrava tuvo mucho en cuenta el desastre de las Torres Gemelas de Nueva York. Por eso se reforzó la estructura con más hormigón, aunque lo que predomina hacia el exterior es el cristal. Según el autor, el edificio simula "el humo de una hoguera o un totem de los indígenas americanos". El proyecto, en general, ha sido bien recibido en la ciudad.

RASCACIELOS GAZPROM SAN PETERSBURGO. RMJM London Limited.
Un despacho de arquitectos británicos ha ganado el concurso para construir un gran rascacielos en San Petersburgo. Este edificio será la sede emblemática de la compañía rusa que tiene el total monopolio de los recursos energéticos del país. La polémica está servida. La ciudad fue la antigua capital del Imperio Ruso y exhibe con orgullo sus palacios junto al río Neva. Ahora estos palacios deberán compartir espacio con un enorme rascacielos que será visible desde toda la ciudad. El rascacielos incumple todas las normas urbanísticas existentes. La UNESCO ha advertido que dañaría enormemente la imagen histórico-artística de la ciudad. La alcaldesa, del partido gubernamental, ha afirmado que solo es un proyecto y puede ser retocado. Pero los periodistas locales ya han sido advertidos en varias ocasiones para que "disminuyan" las críticas. La población de la ciudad se movilizó contra el proyecto bajo el lema "un rascacielos para cada idiota". El edificio imita una llama, símbolo de Gazprom, y cambiaría de color en función de la luz del sol.

EXPO MILÁN 2015.
Milán toma el relevo de Sanghay. En el año 2015 inaugurará su propia exposición, bajo el lema "Alimentar el planeta, la energía para la vida". El medio ambiente y la sostenibilidad son los protagonistas del evento. Por ello, los italianos huyen de proyectos que alteren la vida de la ciudad y sus recursos. El proyecto debe estar rodeado de una inmensa zona verde y todos los edificios deben ser autosuficientes energéticamente. Al menos eso dice el proyecto. Ya veremos.

MUSEO SOUMAYA. MÉXICO. Fernando Romero.
México no cuenta con espacio suficiente para exponer todo su patrimonio arqueológico y artístico, disperso entre varios museos. Con este proyecto de "macromuseo", se pretende centralizar las piezas arqueológicas y artísticas desde el siglo XV al XX, dejando las piezas precolombinas en el Museo Arqueológico de México. Aunque se anunció su inauguración para mediados del 2010, las obras llevan un considerable retraso. El proyecto de Fernando Romero gustó por el enorme espacio diáfano y helicoidal en el interior. Su autor lo define como "ecosistema orgánico" y aspira a ser autónomo energéticamente. El exterior muestra una forma curva de cristal. El Museo Soumaya sigue en su sede antigua hasta la finalización de la obra. Hay que recordar que en México, la mitad de la población vive en el umbral de la pobreza.

FILARMÓNICA DE PARÍS. Jean Nouvel.
Uno de los grandes, aspira a crear un nuevo edificio emblemático en una ciudad tan difícil como París, donde la arquitectura se respira a cada paso. Nouvel obtuvo el proyecto después de concurrir a un concurso. Su espacio escénico estará dotado de 2.400 localidades y costará 200 millones de euros. El edificio se basa en la superposición de planos oblicuos, donde predomina el brillo metálico. La misma fachada actuará de panel propagandístico, indicando las obras en cartel mediante un sistema luminoso. Hay que recordar que los barrios del extrarradio parisino todavía carecen de servicios mínimos, lo que ha provocado numerosas revueltas urbanas por todos conocidas.

TWIRLING TOWER. DUBAI. EMIRATOS ÁRABES. David Fisher.
Diseñado por otro de los grandes (David Fisher) esta torre giratoria deberá competir con el enorme catálogo de excesos arquitectónicos presentes en Dubai. El edificio se alimenta de energía eólica. El núcleo es una gran turbina de viento y cada piso puede girar de manera autónoma, independientemente del resto. Si una persona pudiera comprar un piso entero, podría orientárlo como quisiera. A pesar de que el proyecto está pensado para este pequeño emirato, las malas lenguas dicen que el arquitecto podría llevárselo a Chicago, donde el viento es más constante y su experimento funcionaría mejor. Dubai, capital de uno de los Emiratos Árabes, lleva años empeñada en ser el centro de la arquitectura contemporánea. Cualquier proyecto, por muy extravagante que parezca, es bienvenido en la ciudad. Muchos de los grandes rascacielos mastodónticos, están todavía vacíos. Parece que la arquitectura va más deprisa que los inquilinos.
MUSEO DE LA VEGA BAJA. TOLEDO. Emilio Tuñón Álvarez y Luis Moreno Mansilla.
Entre tanto proyecto megalomaniaco, merece la pena mostrar alguno a escala humana. La ciudad de Toledo carece de un museo que refleje su pasado visigodo. Toledo fue la capital del estado visigodo durante más de 200 años. Los yacimientos tardorromanos y visigodos de la Vega Baja necesitaban un centro de exposición e interpretación. Después de un concurso de ideas, el Ayuntamiento de Toledo optó por un proyecto español, denominado "El Cuadrado y la Cruz". El proyecto muestra un conjunto de pabellones con planta visigoda pera alzado moderno. Predomina el tejado a dos aguas y el muro. El jurado valoró su integración en el entorno, su inspiración en la tradición visigoda, su bajo coste y la calidad de las construcciones. El proyecto era uno de los preferidos por los ciudadanos toledanos.
Imagen del encabezamiento: Proyecto de hotel en Bakú, Azerbaiyán.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Aznar, un mal español


Tras el 11-S, Georg W. Bush convocó a su pueblo al sacrificio. “Somos ciudadanos –afirmó compungido– con obligaciones unos hacia otros, hacia nuestro país y hacia la historia. ¡Comencemos a pensar menos en los bienes que podemos acumular y más en el bien que podemos hacer!”. En nombre de la patria sagrada, los Bush, Halliburton o el vicepresidente Cheney hicieron caja. Mientras, Irak y Afganistán se desangraban y Estados Unidos incrementaba su déficit, perdía prestigio internacional y hacía del mundo un polvorín amenazado.
El presidente Aznar les acompañó en aquella aventura con maneras de estadista en prácticas, lo que incluía poner los pies encima de la mesa y fotografiarse en las Azores con melena al viento y suficiencia de ungido. Todo, justificaba, para mayor gloria de la patria. Himnos eternos y banderas gigantes se recortaron en el horizonte.
Entre las muchas ideas de España, la más dañina ha sido históricamente la que ha hipostasiado el ser de la patria. No hay esencias sin escoria. Para Franco, Mola o José Antonio, media España era escoria. Y la calle, recordemos, no era de todos: era de Fraga.
La revisión histórica realizada por Aznar durante sus gobiernos reinventó retroactivamente una España esencialista guiada por designios divinos (con Isabel La Católica como icono). Una armonía preestablecida de reyes íberos, romanos, visigodos y castellanos llevaba a las obligaciones actuales. Carente la derecha de propuestas económicas propias, la patria era un buen recurso. Un discurso españolista heredado de la Restauración, elaborado en su día por minorías privilegiadas que apostaban por el sufragio censitario, pagaban para mandar a los pobres a morir por ellos en la guerra y santificaban las desigualdades sentando en su servida mesa al siempre hambriento clero.
La España que fracasó en el siglo XIX en la creación de un consenso liberal, la que tampoco pudo refundar el Estado sobre presupuestos antifascistas tras la Segunda Guerra Mundial (como hizo nuestro entorno europeo), fue reelaborada en la coartada aznarista. De ahí que sus enemigos sean los mismos que los de la Restauración: agitadores de la cuestión social (socialistas, anarquistas, sindicalistas); los que no asumen el centralismo que reduce España a Castilla; los republicanos, especialmente los críticos de la monarquía complaciente; y los que cuestionan el imperio nacional-católico (lo que da cuenta del odio de Aznar hacia Hugo Chávez y Evo Morales o explica su delirante afirmación de que en Lepanto los españoles ya combatieron a Al Qaeda). Añadamos que, pese a los intentos de reinventar una España deudora de Cánovas –con el turnismo como máximo valor–, en los planteamientos de Aznar también aparece el franquismo (y la reivindicación carlista del fracaso hispano del liberalismo), así como su filiación juvenil joseantoniana, que pueden explicar los modos soberbios falangistas, la mala relación personal con el rey (más sintonizado con el ubicuo Felipe González) o la desconfianza ante los militares constitucionalistas.
Las bases señoriales de nuestra historia, la larga dictadura que devoró medio siglo XX y la concepción patrimonialista del Estado (heredera de oligarcas y caciques) vienen con una paradoja: quienes más invocan a la patria, más lesivos resultan para sus paisanos. ¿Pudiera ser que esa España tan invocada les resultara indiferente?
A la fuerza ahorcan. Así vimos cómo Aznar, necesitado electoralmente, susurró el catalán, compartió mesa con el “Movimiento Vasco de Liberación”, abrazó a sindicalistas (enamorando incluso a alguno) y, pleno de esa empatía, confraternizó con la causa gay o asumió una visión no integrista del aborto.
Terminadas las urgencias, le regresó la patria, de manera que, tras casar a la hija en El Escorial (con Correa de testigo), no tuvo empacho en dejar fuera de los cementerios a decenas de miles de españoles asesinados tras la Guerra Civil (¿no eran España?); no puso gran empeño en identificar los cadáveres de militares muertos en Turquía (¿no se lo merecían?); enfrentó a España al mundo árabe metiendo al país en una guerra absurda y lejana; hizo de Perejil un castizo Independence Day con cabras; cuestionó los derechos laborales y recetó caridad a los fracasados. Alzó la voz contra el Gobierno en momentos complicados de la crisis, encareciendo la deuda española (ya había acusado de “pedigüeño” al Gobierno cuando se negociaban los fondos de cohesión); dejó el país sembrado de Gürtel, Fabra, Matas y Aguirre; y, finalmente, se paseó por la Melilla que no visitó como presidente a ver si ayudaba a complicar la situación.
Aznar nació a la política con una mentira (la falsa acusación de corrupción a Demetrio Madrid) y se marchó con otra (decir a los españoles que los atentados de Atocha fueron obra de ETA). ¿Quieren a la patria los mentirosos? Durante los funerales de los 191 muertos de Atocha, un padre roto gritó a Aznar su responsabilidad. A esas alturas, ya sabía que iba a trabajar con Murdoch en News Corporation (el grupo mediático que más alimentó la guerra de Irak). También que iba a gestionar varios fondos de inversión (esos que arrodillan a los países). Mientras, su yerno, coherente, hacía negocios con Berlusconi. En Madrid llovía.
Las patrias son comunidades imaginadas y las esencias son herméticas como los orígenes del lenguaje. De ahí que incumba a los que andan recreando Españas de Recaredo responder a una pregunta acerca del presidente que oraba en silencio en Silos: con la mano derecha en el corazón, ¿creen de verdad que Aznar es un buen español?
AUTOR: JUAN CARLOS MONEDERO
Juan Carlos Monedero es profesor de Ciencia Política de la Universidad Complutense de Madrid

http://blogs.publico.es/dominiopublico/2372/aznar-un-mal-espanol/?rnd=2259