lunes, 29 de noviembre de 2010

Geografía
"Vivir en el fin del Mundo"
SAINT PIERRE Y MIQUELON

Saint Pierre y Miquelon son dos pequeñas islas situadas al sur de Terranova, muy cerca de las costas canadienses. Es el único resto que le queda a Francia de su enorme imperio colonial norteamericano (Nueva Francia fue ocupado por los ingleses y hoy es Quebec, Luisiana fue vendida por Napoleón a Estados Unidos). Este pequeño archipiélago es por tanto, el último rastro de otra época. Estas islas fueron frecuentadas por primera vez por balleneros vascos en el siglo XVI. Desde entonces, la unión sentimental entre vascos y estas islas no ha desaparecido. Los franceses las ocuparon a principios del mismo siglo. Normandos, bretones y vascos fueron los primeros pobladores. Gran Bretaña arrebató las islitas a los franceses en numerosas ocasiones, pero siempre acababan volviendo a Francia, por la voluntad de la propia población. Durante la Segunda Guerra Mundial, fueron uno de los primeros territorios liberados por la "Francia Libre" de De Gaulle. Los habitantes están muy orgullosos de su nacionalidad francesa, incluso una parte de las islas fue cubierta con tierra traída desde Francia en barco.

Todo el archipiélago tiene una superficie de 242 kilómetros cuadrados, habitados por unas 7000 personas. La vida en las islas es muy dura. El clima se caracteriza por las lluvias y el viento. En invierno las nevadas y el hielo les dejan incomunicados. La antigua dedicación a la pesca continúa, ya que están muy cerca de uno de los caladeros más ricos del Mundo (caladero pesquero de la península del Labrador). A esto se unen nuevas actividades como la piscifactoría o el turismo. Como curiosidad, cabe señalar que el momento más próspero de la historia de Saint Pierre y Miquelón fue la ley seca de Estados Unidos. Cuando el alcohol fue prohibido, los habitantes de las islas participaron activamente en el contrabando, importando vino, cerveza y whisky francés. El mismísimo Al-Capone, muy aficionado al contrabando, visitó las islas en 1927. Pero la derogación de la ley seca, devolvió a los isleños a la pesca. Hoy en día, el territorio es una "Colectividad de Ultramar", es decir, que pertenece a Francia pero goza de cierta autonomía. En verano se organiza un festival de cultura vasca, donde pueden observarse danzarines o haitzcolaris, y levantadores de piedras o harrijasotzailes. El juego de pelota vasca es muy popular. Hay que tener en cuenta que un tercio de la población desciende de vascos. La bandera de Saint Pierre y Miquelon incluye la ikurriña vasca. Además, el nombre de Miquelon procede del euskera Mikelune. En castellano, el nombre sería San Pedro y Miguelón. San Pedro es el patrón de los marineros.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Las Trece Rosas

Trece víctimas del franquismo
LAS TRECE ROSAS


A este blog acceden personas procedentes de muchos lugares del mundo. Por eso me gustaría contar la historia de trece mujeres que fueron asesinadas por una dictadura cruel. No habían cometido ningún delito. No tuvieron abogados ni juicio justo. Fueron juzgadas por su militancia política, porque no habían hecho nada más. Acabaron fusiladas y enterradas en una fosa común. A muchas personas de Iberoamérica les sonará mucho este tipo de proceder. Pero sucedió en España, hace mucho tiempo, en 1939.
Corría el año 1939. Las tropas del General Franco , sublevadas contra el gobierno democrático de la República Española, habían vencido la guerra civil y ocupaban Madrid. El terror se extendía sobre la capital de España. Madrid había sido sitiada y bombardeada por las tropas franquistas, apoyadas por nazis alemanes y fascistas italianos. Pero resistió hasta el máximo. Cuando las tropas fascistas de Franco entraron en Madrid, llegaban con muchas ganas de venganza. Todas las personas que habían militado en partidos democráticos, sindicatos, organizaciones obreras (incluso de beneficencia) estaban en peligro de muerte. Muchos lograron huir y otros se escondieron. Algunos, fieles a sus ideas, pasaron a la clandestinidad para organizar la resistencia. La represión en Madrid fue tremenda. Miles de personas fueron detenidas y fusiladas en las primeras semanas de la rendición de la ciudad.
Las llamadas "Trece Rosas" eran trece mujeres que pagaron con su vida una equivocación. A pesar de su militancia política, ninguna de ellas había cometido ningún delito. Todas, excepto una, eran menores de edad (21 años era la edad adulta en aquellos años). Incluso una de ellas, ni siquiera militaba en partidos de izquierdas. Fueron condenadas para aleccionar y asustar a la población. Para dejar bien claro que nadie que se opusiera a la dictadura estaba seguro.
Tras el final de la guerra, las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU) comenzaron a organizarse en la clandestinidad. Pretendían mantener los lazos de los resistentes frente a la dictadura. Sin embargo, la organización estaba infiltrada por todos los lados. Numerosos líderes fueron detenidos y torturados salvajemente para que delataran a sus compañeros. El 29 de Junio de 1939, un comandante de la Guardia Civil fue asesinado junto a su hija y su chófer en Talavera de la Reina. Este asesinato nunca fue esclarecido realmente. La justicia acusó a los resistentes en la clandestinidad, pero no logró detener a los culpables. Las investigaciones para identificar a los culpables salpicaron a todos los detenidos, incluidas novias, hermanas y mujeres de militantes en partidos de izquierdas. El 3 de agosto de 1939 fueron llevados a juicio trece mujeres y treinta hombres. Las mujeres llevaban detenidas varios meses y no tenían nada que ver con el incidente. Las trece mujeres fueron condenada por cometer "actos delictivos contra el orden de la nueva España". El mayor delito que habían cometido fue tirar octavillas por las calles de Madrid, haber militado en asociaciones de izquierdas, o servir en comedores de los sindicatos. Una de ellas, Blanca Brisac, católica y conservadora, fue condenada por ayudar económicamente a un compañero de su marido. Estas mujeres eran condenadas por un crimen que ni siquiera conocían, y servían de "chivo expiatorio" para dejar muy claro a la sociedad cual era el papel de la mujer en la "nueva España". Todas ellas vivieron un largo cautiverio en la prisión de Las Ventas. Allí se hacinaban por cientos en celdas minúsculas. La cárcel estaba a rebosar. El alimento que se les suministraba era ínfimo, hasta tal punto que los bebés de algunas reclusas morían de inanición. La presas dormían amontonadas sobre el suelo. El 5 de agosto de 1939, las trece reclusas fueron despertadas para ser llevadas a la muerte. Las llevaron en un camión al Cementerio del Almudena de Madrid. En la capilla del cementerio les permitieron escribir una carta de despedida para sus familiares. Ninguna de ellas comprendía muy bien por qúe se las condenaba. Blanca Brisac le recomendó a su hijo que fuera un buen católico e hiciera la comunión. Mientras escribía esta carta, cientos de curas en toda España bendecían los fusilamientos de la dictadura. Julia Conesa pidió a su familia: "Que mi nombre no se borre de la historia". Y precisamente esta frase, se convirtió en un símbolo de todos los que luchan contra la impunidad y los crímenes del franquismo.


Carmen Barrero Aguado (20 años, modista). Trabajó desde los doce años para mantener a su familia. Era militante del Partido Comunista. Fue detenida el 16 de mayo de 1939.

Martina Barroso García (24 años, modista). Al acabar la guerra empezó a participar en la organización de las Juventudes Socialistas Unificadas. Recogía munición abandonada en los descampados de Madrid para entregársela a los resistentes.

Blanca Brisac Vázquez (29 años, pianista). Descendía de una familia francesa acomodada. Trabajaba como pianista y estaba casada con un músico. Era la mayor de las trece condenadas. Tenía un hijo. No tenía ninguna militancia política. Era católica y votante de derechas. Su detención y procesamiento fue el más extraño de las trece condenadas, teniendo en cuenta sus ideas. Fue detenida por entregar dinero a un músico amigo de su marido, que militaba en el Partido Comunista. Esta ayuda económica le costó la vida. Escribió una carta a su hijo la madrugada del 5 de agosto de 1939, que le fue entregada por su familia (todos de derechas) 16 años después. La carta aun se conserva. Le pedía que siguiera fiel a su religión e hiciera la comunión.

Pilar Bueno Ibáñez (27 años, modista). Al iniciarse la guerra se afilió al Partido Comunista y trabajó como voluntaria en las casas-cuna (donde se recogía a huérfanos y a hijos de milicianos que iban al frente).

Julia Conesa Conesa (19 años, modista). Vivía en Madrid con su madre y sus dos hermanas. Una de ellas estaba muy enferma y murió durante su cautiverio. Trabajaba en las instalaciones deportivas de las Juventudes Socialistas Unificadas. Trabajó como cobradora de tranvías para mantener a su familia. Su detención tiene causas muy oscuras. Pero al parecer tuvo que ver con un "pretendiente" que resultó ser un espía del gobierno fascista.



Avelina García Casillas (19 años, activista). Era hija de un Guardia Civil que permaneció fiel al gobierno legítimo de la República y acabó siendo depurado. La llamaron para un interrogatorio rutinario que era una trampa. Acabó detenida en la Cárcel de Las Ventas.

Elena Gil Olaya (20 años, activista). Militante de las Juventudes Socialistas Unificadas.


Virtudes González García (18 años, modista). Fue una activa militante de las Juventudes Socialistas Unificadas. Su novio también lo era. Era muy conocida en el partido. Un compañero la denunció bajo tortura.














Ana López Gallego (21 años, modista). Aunque tuvo la oportunidad de huir, Ana prefirió quedarse en la clandestinidad de Madrid. Acabó detenida por la policía secreta del régimen franquista.












Joaquina López Laffite (23 años, secretaria). Fue la secretaria en la clandestinidad de las mujeres de las JSU. Fue denunciada por un compañero bajo tortura. Detenida y torturada, acabó en la Cárcel de Las Ventas.



Dionisia Manzanero Salas (20 años, modista). Se afilió al Partido Comunista en abril de 1938 después de que un obús matara a su hermana y a unos chicos que jugaban en un descampado. Fue detenida el 16 de mayo de 1939.












Victoria Muñoz García (18 años, activista). Se afilió con 15 años a las JSU.





Luisa Rodríguez de la Fuente (18 años, modista). Entró en las JSU en 1937 sin ocupar ningún cargo. Le propusieron crear un grupo, pero no había convencido a nadie más que a su primo cuando la detuvieron.



Estas trece mujeres fueron fusiladas por militar en una organización clandestina que luchaba por la democracia. Se les achacó un crimen que no cometieron. Incluso una de ellas (Blanca Brisac) ni siquiera militaba en ninguna organización, y era un mujer conservadora. Fueron unos "chivos expiatorios" para que el régimen dictatorial y franquista de Franco justificara públicamente que había "orden". En España no las olvidamos. Y espero que la gente de otros países que estáis leyendo esto, tampoco las olvidéis. Después de la pésima "transición democrática" realizada en España, los crímenes del franquismo son intocables. El juez Garzón ha pagado muy caro por intentar abrir un proceso por la represión de la dictadura. Esta claro que la democracia española está "inacabada".


Video de la película "Las Trece Rosas" de Emilio Martínez Lázaro (2007).



viernes, 5 de noviembre de 2010

República Islámica de Irán.
TEOCRACIA SANGRIENTA
En 1978, la monarquía iraní del Sha (Emperador) Reza Pahlevi se tambaleaba. Esta dinastía, que presumía de ser la más antigua del mundo en el trono, tenía al país sumido en la miseria. Aunque Irán había iniciado bajo su reinado un proceso de industrialización y modernización, seguía siendo un país con más de la mitad de la población en la pobreza. La tutela de Estados Unidos sobre el régimen era total, determinando su política exterior e interior. Sin embargo, para las mujeres fue una época de libertad, ya que vestían a la occidental (si así lo deseaban) y podían estudiar en las universidades. El Sha intentó consolidar una clase media burguesa y una industria, pero las desigualdades sociales pudieron con el régimen. En enero de 1978 comenzaron las manifestaciones masivas contra la monarquía. En la oposición se agrupaban una amalgama de movimientos muy diferentes, desde integristas islámicos a liberales de corte occidental que buscaban una democracia. El sector islamista estaba acaudillado por el Ayatolá Ruhollah Jomeini, muy popular entre la población porque había sido encarcelado por el Sha. Su popularidad acabó arrinconando a los sectores democráticos. En enero de 1979, ante el empeoramiento de la situación, el Sha se exilió del país. El ayatolá Jomeini proclamó la "República Islámica de Irán". Empezó entonces un largo calvario para todos aquellos que soñaban un Irán democrático sin el emperador. Los partidos socialista y comunista fueron ilegalizados. Los liberales que buscaban una democracia de corte occidental fueron perseguidos, encarcelados y exiliados. Los iraníes habían pasado de golpe de una monarquía absoluta a una dictadura teocrática. Las niñas fueron obligadas a acudir al colegio con chador, prenda que cubría todo su cuerpo excepto la cara. La ocupación de la embajada norteamericana en 1979 y la guerra Irak-Irán (1980-1988), contribuyeron al aislamiento internacional del régimen, considerado como integrista y poco fiable.
La República Islámica de Irán inspira sus leyes en los "preceptos de Dios" segun dicta su Constitución. El jefe de estado es escogido por una "asamblea de expertos" compuesta por religiosos. Si se considera que no cumple sus funciones, puede ser cesado y sustituído por una "asamblea de religiosos". Todos aquellos partidos que no observen de manera estricta las ideas del islamimo chiita son directamente prohibidos. Por tanto no existe ninguna posibilidad de libertad de elección política. El "Consejo de Guardianes", formado por seis teólogos chiitas, es el auténtico poder en la sombra. Puede destituir al jefe del Estado y al presidente del gobierno si no cumplen las "normas establecidas". Pueden vetar a cualquier candidato a las elecciones. Las leyes aprobadas en el Parlamento necesitan de su visto bueno para ser promulgadas. Por tanto, la República Islámica de Irán es una pseudo-democracia que esconde una teocracía casi medieval. Tras la muerte del Ayatolá Jomeini, su sucesor (Alí Jamenei) inició un proceso de reformas que endureció aún más la teocracia iraní.
Las mujeres iraníes fueron las que más notaron el cambio de régimen. Tras la caída del Sha, las mujeres iniciaron un largo camino de retroceso en todos sus derechos. Existe una estricta normativa sobre vestimenta, que obliga a las mujeres a ocultarse de pies a cabeza. El uso del chador es obligatorio para todas las mujeres y necesitan permiso de sus maridos para trabajar, viajar o participar en actividades políticas. Aunque algunas mujeres han logrado mantenerse en la justicia la universidad y la política, la mayor parte de ellas han sufrido un enorme retroceso en su presencia social y política. En el año 2003 la iraní Shirin Ebadi consiguió el Premio Nobel de la Paz por su lucha por los derechos de las mujeres. Esta antigua juez, había sido degradada a posición de abogada por el régimen, que no admite mujeres jueces.
El control social se ejerce a través de los "Guardianes de la Revolución", jóvenes integristas religiosos que apoyan el régimen y vigilan las calles. Pueden agredir y golpear a las mujeres si no llevan la vestimenta adecuada. Cualquier acción de los Guardianes de la Revolución, se realiza con total impunidad. Son el equivalente de las SS en versión islámica.
A partir de los años 90, las fuerzas más progresistas e innovadoras de Irán, llevaron al poder al moderado Alí Jatami. Irán es un país predominantemente joven (de sus casi 70 millones de habitantes, la mitad tiene menos de 25 años). Esta población joven, sobre todo la urbana y las mujeres, buscan reformas que acerquen Irán a la libertad política que se respira en Occidente. Jatamí se convirtió en la gran esperanza, y fue escogido presidente entre 1997 y 2005. Jatamí intentó realizar reformas que flexibilizaran el férreo control teocrático sobre la política iraní. Por ello cayó en desgracia. El Consejo de Guardianes vetó la mayor parte de sus reformas. En el año 2005 Mahmud Ahmadineyad, representante del sector religioso más radical y ex-alcalde de Teherán, ganó las elecciones a la presidencia, y eliminó todas las reformas. Ahmadineyad se ha mostrado como la cara visible del núcleo duro del régimen. Ha impulsado la investigación atómica, provocando la condena internacional, y ha endurecido todas las normas religiosas imperantes. Es muy amigo de la polémica. Durante una visita a Estados Unidos, negó la existencia de homosexuales en Irán (grupo que es condenado a muerte sin miramientos). También se atrevió a convocar en Teherán una conferencia internacional sobre el Holocausto Judío, a la que fueron invitados todos los negacionistas del mundo. Su reelección en junio de 2009 estuvo rodeada de todo tipo de polémicas, por las enormes irregularidades detectadas por los observadores internacionales. La "suciedad" de su reelección dio lugar a manifestaciones multitudinarias, que se saldaron con cientos de muertos y miles de detenidos y torturados.

La política de provocación constante de Ahmadineyad, va acompañada de una violación continuada de los derechos humanos. Amnistía Internacional y Human Rights Watch no tienen páginas suficientes para mostrar en sus informes las violaciones de los derechos humanos en Irán. Consideran la situación catastrófica, con una total indiferencia ante los derechos civiles, los derechos de los trabajadores y la libertad de expresión. Existe un elevado número de ejecuciones (ahorcamientos, lapidaciones) y actos de tortura, además de una fuerte persecución contra las minorías étnicas y religiosas. En el año 2005, fueron ejecutados públicamente dos adolescentes, acusados de mantener relaciones homosexuales. La homosexualidad está penada con la pena de muerte. En Irán las mujeres pueden ser condenadas a muerte por delitos como el adulterio o la negativa al matrimonio pactado por la familia. En el año 2009 saltó a los medios internacionales el escándalo por la condena a la muerte por lapidación de Sakineh Muhammadi Ashtiani, acusada de adulterio. Ante la repugnancia mostrada a nivel internacional, los jueces iraníes añadieron el cargo de cómplice en asesinato, elemento que no figuraba en el primer juicio. La comunidad internacional sigue manifestándose para evitar esta muerte. Según el cógido penal iraní, la vida de una mujer vale la mitad que la vida de un hombre. En un juicio, el testimonio de un hombre equivale al de dos mujeres. En caso de herencia, la mujer recibe la mitad que un hombre.
Algún sector minoritario de la izquierda internacional ha realizado un fallida campaña de apoyo a Irán, mostrándole como el "adalid de la libertad" por su enfrentamiento con Estados Unidos. Esta actitud de una parte de la izquierda, resulta ingenua y bastante cruel. Las erróneas políticas exteriores de Estados Unidos, núnca deberían justificar la existencia de un régimen que no es más que una teocracia medieval sangrienta. Irán no tiene nada de progresismo. Es un régimen político que se acerca más al fascismo.

Imágenes:
1. Ahorcamiento público en Irán.
2. Ayatolá Jomeini.
3. Alí Jatamí
4. Mahmud Ahmadineyad
5. Mujer cubierta con el chador.
6. Lapidación pública de una mujer en Irán.

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