martes, 7 de diciembre de 2010

Crisis global.

Crisis global.
LA DICTADURA DE LOS MERCADOS

La llegada de la última gran crisis global, la más grave desde 1929, suponía la posibilidad de reformar todo el sistema económico y financiero para que una situación así no volviera a repetirse. Parece que el liberalismo económico hubiera tocado fondo y se avecinara una reforma en profundidad. Los lideres mundiales, reunidos en el G-8 o el G-20, hacían profusas declaraciones en las que solicitaban la reforma del sistema financiero y capitalista. Pero todo eso se ha quedado en nada. La política neoliberal imperante en los últimos quince años, ha cavado el agujero del abismo. La política de burbujas inmobiliarias, combinadas con bajadas de impuestos y préstamos a mansalva, ha desembocado en estados que no son capaces de mantenerse y dependen de los préstamos internacionales obtenidos a partir de la emisión de deuda. Países como los escandinavos, donde los impuestos son muy altos, han logrado mantenerse. Pero el resto se hipotecaron a base de trenes de alta velocidad, olimpiadas, construcción de carísimas infraestructuras e intervenciones militares en el exterior. La crisis, como mandan los cánones de la economía más clásica, comenzó con un estornudo en Estados Unidos que degeneró en pulmonía mundial. Las hipotecas basura norteamericanas llevaron a punto de quiebra a varios bancos. Este tipo de créditos había sido comprado por varios bancos europeos. La crisis se extendió como la pólvora. Pero en el fondo, no era más que la muestra del fracaso de un sistema ultraliberal con escasa intervención del estado. En el año 2009, un gobierno tan solvente como el de Islandia entró en colapso, interviniendo sus tres bancos en quiebra. En el 2010 Grecia (el país más frágil del euro) se hundió en el abismo de la deuda. La Unión Europea acudió a su rescate a cambio del ajuste social más severo de su historia. Porque este tipo de ajustes en las políticas sociales, es la única reforma que se avecina. Ni cambio de sistema, ni control bancario... solo ajuste de las políticas sociales. Los más desfavorecidos debían pagar la crisis, como siempre. La crisis del sistema liberal se soluciona con más liberalismo. Los siguientes fueron Portugal, España e Irlanda. Portugal y España , con gobiernos de izquierdas que traicionaron a su electorado, aprobaron reformas que recortaban muy gravemente los derechos sociales. Irlanda acabó reconociendo su insolvencia y aceptando el rescate de la Unión Europea. Todo parecía un movimiento de los países anglosajones para debilitar el euro. Parecía partir de la City londinense. Era una situación grotesca: un país de la UE hundiendo a sus miembros. Francia, Gran Bretaña y Alemania continuaron con los recortes. Las huelgas se extendieron por toda Europa. El caso de España es especialmente grave. España había tenido décadas de prosperidad sobre bases muy blandas (la construcción desenfrenada que provocó una burbuja inmobiliaria). Con el estallido de la burbuja inmobiliaria, el paro aumentó estrepitosamente. En un país como España, donde el paro es un problema estructural incluso en tiempos de bonanza, las cifras alcanzan actualmente los cuatro millones de parados (el 20% de la población activa). El resultado fueron reformas y más reformas, todas dirigidas en el mismo sentido: disminuir los derechos de los trabajadores y acabar con las políticas sociales. Los gobiernos se mostraron completamente impotentes, admitiendo públicamente que sus políticas se debían a presiones del mercado. Habían traicionado la confianza que sus votantes habían puesto en ellos, y lo justificaban por las "presiones exteriores". Pero, ¿quiénes son esos poderes exteriores? A veces da la sensación de que estuvieran hablando de un Dios mercado que vigila todos sus movimientos. Los países soberanos se han convertido en concursantes de un inmenso "Gran Hermano" global donde son vigilados hasta sus últimos movimientos. El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, nunca ha ocultado la satisfacción que sus reformas producen en los mercados internacionales, a pesar de rozar el abismo en las encuestas electorales. ¿Qué poder es tan severo que puede obligar a los políticos a suicidarse? Hay varias cosas que están muy claras.

1. El nuevo mundo después de la crisis no controla el sistema económico ni financiero. Más bien les fortalece para que se recuperen de sus pérdidas. Todas las medidas propuestas para controlar la banca y el movimiento de capital a nivel mundial han fracasado.
2. La democracia ha muerto. Si los gobiernos son capaces de incumplir sus programas electorales para plegarse a las exigencias de los "mercados", significa que ya no votamos gobernantes, sino meros gestores que obedecen las consignas internacionales.

3. La Unión Europea ha fracasado estrepitosamente. Si no es capaz de defender su propia moneda frente a los ataques exteriores, todos los esfuerzos hechos no sirven de nada. La postura del gobierno alemán de Angela Merkel es una muestra del egoísmo que mata la unión. Alemania está dispuesta a sacrificar todo lo que tenga que sacrificar para garantizar la viabilidad de su deuda.

4. ¿Qué es el club Bilderberg? ¿Cuántos clubs de ricos empresarios y financieros existen? ¿Hasta dónde son capaces de presionar para conseguir sus fines? ¿Con qué fines actúa el Fondo Monetario Internacional? Esta claro que los intereses de unos pocos y muy poderosos están rigiendo los destinos de los gobiernos democráticos. Ellos deciden el tipo de política que se debe aplicar en cada país, sin ignorar el coste social. Agencias de calificación de la deuda como Moody's o Standar & Poors presionan a los gobiernos para que tomen "medidas" que empobrecen a la población pero mejoran las empresas que les subvencionan. A esto lo llaman "riesgo soberano de impago". Más bien parece un chantaje.
5. ¿Qué será de los derechos de los trabajadores? En algunos países europeos se están rozando los derechos sociales del siglo XIX. Hay una cosa que nos ha quedado muy clara: "La crisis la provocan unos pocos, pero la pagamos todos". Ahora lo prioritario es socializar las pérdidas y privatizar las ganancias. Por ejemplo, ya no se garantizan las pensiones y se pretende alargar la edad de jubilación hasta lograr un mundo laboral "geriátrico". Las horas extras gratuitas campan a sus anchas, las jornadas laborales se alargan indefinidamente y los sueldos se tornan irrisorios. Esta claro que Europa o Estados Unidos no pueden competir con los trabajadores asiáticos semiesclavos. Ni pueden, ni deben.

6. Los medios de comunicación se han convertido en meros transmisores de la "verdad liberal revelada". Apenas aparecen críticas hacia una situación que pervierte y mata la democracia. Las noticias alaban las medidas "justas", aunque "sacrificadas" que los gobiernos deben tomar. Unos medios que anestesian a base de fútbol y programas basura, mientras la población vive un grave retroceso hacia la pobreza. Los sindicatos son "enemigos de la paz social" y las huelgas causan un "irreparable daño a la imagen internacional" que podría empeorar la calificación de la deuda.

Los pronósticos de futuro se hunden en lo más profundo de un agujero negro. Como decía un viejo poeta "siempre estamos a tiempo de la revolución".

La Dama del Armiño

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"LA DAMA DEL ARMIÑO "
LEONARDO DA VINCI

(entre 1488 y 1491)

Existen obras de arte que han logrado salvarse a lo largo de la historia por pura casualidad. La maravillosa "Dama del Armiño" es una de ellas. Es uno de los cuatro retratos femeninos reconocidos al gran pintor renacentista italiano Leonardo da Vinci. Probablemente pintó muchos más, pero han desaparecido o pasan desapercibidos en cualquier museo de provincias con la etiqueta de "anónimo". La autoría de esta pintura fue durante siglos un mero rumor, ya que no estaba firmada. Fue retocada en numerosas ocasiones y su estado en el siglo XVIII era lamentable. Fue entonces cuando la adquirió el noble polaco Adam Jerzi Czartoryski, para integrarla en la colección familiar. Hoy en día, sigue en el Museo Czartoryski de Cracovia.
La historia de esta enigmática dama se remonta a los años ochenta del siglo XV. En este periodo, Leonardo da Vinci trabajaba para el poderoso Ludovico Sforza "el Moro", Duque de Milán. Durante su estancia en el ducado, el polifacético Leonardo pintó varios cuadros y se encargó de reformar las fortificaciones de la ciudad. El poderoso duque era famoso por su esmerada educación en las artes, pero también por su ambición desmedida y sus accesos de cólera. Tuvo numerosas amantes. Todas ellas tenían en común ser muy jóvenes e hijas de poderosos nobles milaneses que buscaban el amparo del poder. Leonardo da Vinci, protegido del duque por sus estudios acerca de armas y fortalezas, más que por su pintura, debía cruzarse en palacio con estas delicadas damas de manera muy habitual. La "Dama del armiño" se llamaba Cecilia Gallerani, y era hija de una poderosa familia milanesa. Cuando posó para su retrato ya era amante de Ludovico Sforza y debía tener en torno a 17 años. Al parecer, la joven había dejado asombrado al duque, pero no solo por su belleza. Era una excelente intérprete de música y componía bellísimos versos con mucha facilidad.
Leonardo la representó en una postura de tres cuartos, con la mirada dirigida hacia alguien que esta fuera del cuadro. Su gesto es muy difícil de clasificar, ya que no llega a ser una sonrisa. Este detalle la relaciona con su obra hermana, "La Gioconda", pintada también en Milán y en el mismo periodo. A Leonardo no le gustaba transmitir las emociones de manera muy abierta en sus obras, por eso utilizaba gestos leves. La dama sostiene un armiño blanco. Para algunos se trata de un hurón, ya que el armiño es un animal muy arisco que no se deja domesticar. El armiño blanco era símbolo de castidad y lealtad. Pero probablemente, la aparición de este animal sea un símbolo del propio duque, que ostentaba un armiño en su escudo de armas. La dama lo sostiene de manera dulce, hundiendo sus dedos en el pelo. La mano muestra una cierta desproporción con el resto del cuerpo, pero los dedos fueron pintados con esmerado detalle, a pesar de algún retoque chapucero que se hizo posteriormente. El armiño muestra una garra, siendo como es un animal de presa. Algunos han querido ver un claro símbolo sexual en la posición de la poderosa garra del armiño sobre la abertura roja de la manga, que podría simbolizar un genital femenino. La composición general es una pirámide, con un ritmo ascendente en espiral que parte del animal para acabar en el rostro ovalado de la dama. A pesar de los numerosos retoques que ha sufrido la obra, todavía se aprecian los colores azul y bermellón, que el pintor solía utilizar. Los análisis con rayos X han demostrado que existió un paisaje de fondo que se veía a través de una ventana. El fondo fue cubierto, y de esta ventana queda el extraño halo de luz que se observa en la parte superior izquierda. Por tanto, la bella Cecilia quedó encerrada en una habitación oscura y opresiva, casi tenebrista, con una tenue luz que la acaricia desde la derecha del cuadro.
El pequeño ducado y su ambicioso duque no acabaron demasiado bien. Ludovico decidió aliarse con los Habsburgo en contra de Francia. El resultado fue la conquista francesa en 1500. Ludovico Sforza fue encarcelado por el rey de Francia Luis XII y murió en prisión. La joven Cecilia Gallerani acabó contrayendo un matrimonio de compromiso con un noble italiano que le doblaba la edad. Su historia a partir de este momento se pierde. Leonardo da Vinci, en medio de este tumulto político, no tuvo dificultad en cambiar de mecenas y aceptó la protección del rey de Francia Luis XII (y posteriormente de su sucesor Francisco I). A la corte francesa se llevó varias de sus obras más queridas, entre ellas "La Gioconda" (que sigue en París) y la "Dama del Armiño". Durante la Revolución Francesa, el cuadro acabó en Italia, probablemente sacado del país en secreto. Allí lo adquirió el joven noble Czartoryski. Cuando lo llevó a Polonia, se encontraba en un estado lamentable, aunque se rumoreaba que era una obra del gran Leonardo. Por ello, el noble ordenó que se grabara una inscripción con el nombre del autor (Leonardo da Vinci) y el título con el que se la habían vendido ("La Belle Feronterre", "La Bella Comerciante de Hierro"). Durante la Segunda Guerra Mundial, los nazis llevaron el cuadro a Alemania y posteriormente fue devuelto a petición del Gobernador General de la Polonia ocupada, Hans Frank, que lo tuvo en su despacho en el Castillo de Cracovia. Ante el avance de las tropas soviéticas, Frank huyó a Alemania con el cuadro. Finalmente fue localizado en su casa de Baviera y devuelto a Polonia. Estaba seriamente dañado, con una esquina rota y una pisada de bota, por lo que hubo que restaurarlo con muchísimo esmero. Hoy en día está considerado como uno de los mayores tesoros artísticos de Polonia.

jueves, 2 de diciembre de 2010